Sueños en palabras
Hoy os dejo un sueño que tuve decorado con mis palabras. Muchas muchas gracias!!
Él se marchó y yo con él
Fue mucho peor de lo que todos imaginaban, incluso de lo que yo imaginaba. Aún recuerdo las veces que te miraba en clase y tú no te dabas cuenta, esas eran mis favoritas, podía observarte todo lo que quisiera, recordar detalles de tu cara que no había encontrado antes e imprimirlos en mi mente.
Hasta que encontré la foto, en ella estabas tú, con tu sonrisa de siempre, pero esta era más rara, era falsa. Debajo de ella escribiste esas palabras que jamás olvidaré:
<<Hoy, pido un aplauso,
para los que insultan y no saben porque,
para las guapas que se creen superiores a las demás, mas guapas que ellas,
para las personas que no se dan cuenta de nada.
Mañana recibiréis una buena noticia,
algunos, muy pocos, lloraréis>>
Lo colgaste en las redes sociales, chico listo. Todo el mundo lo vio, pero nadie te preguntó, casi nadie.
Eran las siete de la tarde cuando vi la foto, y aunque ya era tarde para salir decidí ir a verte a tu casa, tenía un mal presentimiento, tu madre me dijo que no estabas, me asusté. Pero aunque sabia que mi madre me echaría la bronca del siglo, te esperé sentada en el primer escalón de tu portal. A la media hora apareciste y cuando me viste tu cara quedo en una especie de shock. Cogí aire para poder preguntar:
-¿Por que?
-¿Y a ti que te importa?-golpe bajo.
-¡Pues claro que me importa!
-¿¡Por que!?- me lo pusiste bastante fácil
-¡Porque me gustas! Y porque quiero salir contigo, pero si lo haces… No te volveré a hablar, ni a mirar, ni a nada… No lo hagas.
Te quedaste unos segundos mirándome hasta que me rodeaste por la izquierda y empezaste a subir, un escalón, dos escalones…
-Espera- paras y te giras lentamente hacia mi- ¿Te puedo dar tu último y mi primer beso?
No dices nada y lo tomo por un sí, pero ese pensamiento se esfuma cuando vuelves a darte la vuelta, tres, cuatro, cin…
-Muy bien-pensé- tú lo has querido.
Esta vez fui yo la que subió los casi cinco escalones cuando te cogí del brazo y te giré hacia mi. Te besé, te robe un beso y ni yo me lo creía. Lo mas sorprendente fue que me seguiste el beso y rodeaste mi cuerpo con tus brazos, intenso, así lo definiría. Descubrí un millón de sensaciones nuevas y increíbles que pensé que disfrutaría para el resto de mi vida, lo que no sabía, es que me quedaba relativamente poca. Cuando nos separamos y te miré a los ojos una sonrisa se dibujó en mis labios, la tuya no tardó en llegar, pero recordaste algo y te separaste de mi subiendo después las escaleras a toda prisa. No entendí nada pero volví a casa para no llevarme una gran bronca de mi madre. No dormí nada, no paraba de sentir tus labios sobre los míos.
Al día siguiente llegué pronto al instituto, sentía que algo no iba bien y te busqué por todas las clases. Te encontré en mi favorita, tercero de eso, clase A, nuestra clase. Te encontré justo en el momento, en el que tenías las pastillas en la mano, indeciso, indiferente, desconcertado, no lo sé, no eras tú.
-Oye, no lo hagas, te lo suplico.
-Lo voy a hacer.-no quería, no podía.
-Tienes razón, suicídate, pero yo me suicido contigo.
-No, ni de coña. Vete de aquí.
-Me voy pero no prometo nada, quizá me suicide yo sola.
-Prométeme que seguirás con tu vida.
-Te lo prometo.-tenía los dedos cruzados y no los viste, ingenuo. No pillabas que no podía vivir sin ti y sí, salí de clase pero me quede en la puerta y lo vi todo, no quiero estropear este fragmento con tu horrible muerte y de lo que sentía mientras veía como agonizabas. Cuando dejaste de respirar entré en clase y acaricié tu mejilla, era lo último que diría y nadie lo sabría.
-Te quiero…-me tomé las pastillas de golpe, ni agua ni hostias, no pensé. Y por no pensar me quedé sin leer la carta que me había dejado en el buzón de casa…
Nunca supe que ponía…
Podéis comentar si os ha gustado. ¡Muchísimas gracias!
Mica XX
Él se marchó y yo con él
Fue mucho peor de lo que todos imaginaban, incluso de lo que yo imaginaba. Aún recuerdo las veces que te miraba en clase y tú no te dabas cuenta, esas eran mis favoritas, podía observarte todo lo que quisiera, recordar detalles de tu cara que no había encontrado antes e imprimirlos en mi mente.
Hasta que encontré la foto, en ella estabas tú, con tu sonrisa de siempre, pero esta era más rara, era falsa. Debajo de ella escribiste esas palabras que jamás olvidaré:
<<Hoy, pido un aplauso,
para los que insultan y no saben porque,
para las guapas que se creen superiores a las demás, mas guapas que ellas,
para las personas que no se dan cuenta de nada.
Mañana recibiréis una buena noticia,
algunos, muy pocos, lloraréis>>
Lo colgaste en las redes sociales, chico listo. Todo el mundo lo vio, pero nadie te preguntó, casi nadie.
Eran las siete de la tarde cuando vi la foto, y aunque ya era tarde para salir decidí ir a verte a tu casa, tenía un mal presentimiento, tu madre me dijo que no estabas, me asusté. Pero aunque sabia que mi madre me echaría la bronca del siglo, te esperé sentada en el primer escalón de tu portal. A la media hora apareciste y cuando me viste tu cara quedo en una especie de shock. Cogí aire para poder preguntar:
-¿Por que?
-¿Y a ti que te importa?-golpe bajo.
-¡Pues claro que me importa!
-¿¡Por que!?- me lo pusiste bastante fácil
-¡Porque me gustas! Y porque quiero salir contigo, pero si lo haces… No te volveré a hablar, ni a mirar, ni a nada… No lo hagas.
Te quedaste unos segundos mirándome hasta que me rodeaste por la izquierda y empezaste a subir, un escalón, dos escalones…
-Espera- paras y te giras lentamente hacia mi- ¿Te puedo dar tu último y mi primer beso?
No dices nada y lo tomo por un sí, pero ese pensamiento se esfuma cuando vuelves a darte la vuelta, tres, cuatro, cin…
-Muy bien-pensé- tú lo has querido.
Esta vez fui yo la que subió los casi cinco escalones cuando te cogí del brazo y te giré hacia mi. Te besé, te robe un beso y ni yo me lo creía. Lo mas sorprendente fue que me seguiste el beso y rodeaste mi cuerpo con tus brazos, intenso, así lo definiría. Descubrí un millón de sensaciones nuevas y increíbles que pensé que disfrutaría para el resto de mi vida, lo que no sabía, es que me quedaba relativamente poca. Cuando nos separamos y te miré a los ojos una sonrisa se dibujó en mis labios, la tuya no tardó en llegar, pero recordaste algo y te separaste de mi subiendo después las escaleras a toda prisa. No entendí nada pero volví a casa para no llevarme una gran bronca de mi madre. No dormí nada, no paraba de sentir tus labios sobre los míos.
Al día siguiente llegué pronto al instituto, sentía que algo no iba bien y te busqué por todas las clases. Te encontré en mi favorita, tercero de eso, clase A, nuestra clase. Te encontré justo en el momento, en el que tenías las pastillas en la mano, indeciso, indiferente, desconcertado, no lo sé, no eras tú.
-Oye, no lo hagas, te lo suplico.
-Lo voy a hacer.-no quería, no podía.
-Tienes razón, suicídate, pero yo me suicido contigo.
-No, ni de coña. Vete de aquí.
-Me voy pero no prometo nada, quizá me suicide yo sola.
-Prométeme que seguirás con tu vida.
-Te lo prometo.-tenía los dedos cruzados y no los viste, ingenuo. No pillabas que no podía vivir sin ti y sí, salí de clase pero me quede en la puerta y lo vi todo, no quiero estropear este fragmento con tu horrible muerte y de lo que sentía mientras veía como agonizabas. Cuando dejaste de respirar entré en clase y acaricié tu mejilla, era lo último que diría y nadie lo sabría.
-Te quiero…-me tomé las pastillas de golpe, ni agua ni hostias, no pensé. Y por no pensar me quedé sin leer la carta que me había dejado en el buzón de casa…
Nunca supe que ponía…
Podéis comentar si os ha gustado. ¡Muchísimas gracias!
Mica XX
Comentarios
Publicar un comentario