¿Fue facil?
Dime, ¿fue fácil abandonarme
así?
¿Fue fácil destrozar mi corazón e irte con la
cabeza bien alta, orgulloso de ti mismo?¿Saben tus amigos que eres así de cabrón? Ah
no, perdona, que ellos fueron los creadores de esta idea.
Capullos…
Ojalá algún día sufran lo mismo que yo, un corazón roto. Porque eso es
lo ahora mismo tengo debajo de mi piel, ¿la recuerdas? Esa piel que acariciabas
constantemente mientras me susurrabas esos “te amo” que yo me creí. En este
momento puede que sea yo la estúpida pero te digo algo, las agujas que mejor
curan son las del reloj.
Ha llegado un punto en el cual no sé
que es mentira y que es verdad, porque de ti ya no me creo nada. Recuerdo todos
los momentos que hemos vivido los últimos tres meses y medio y el único que
destaca és el de la última vez que te vi, hace una semana, una semana en la que
no he hablado con nadie más que mi madre y todo por tu culpa. Es como si ese
momento pasara por mi cabeza una y otra vez:
Madre mía que nervios. Hoy me
ha dicho que tenía una sorpresa para mí. ¿Qué será? ¡Ay que ilusión! Falta una
hora para verlo y no se que ponerme.
Llamaré a Marta, ella nunca me falla.
Llamaré a Marta, ella nunca me falla.
-Dime.
-¡Tia! Que he quedado con él y no sé que ponerme.
-Vale, respira. ¿Recuerdas ese vestido azul que me dejaste una vez? Ponte ese y le enamorarás más de lo que está.
-¡Tia! Que he quedado con él y no sé que ponerme.
-Vale, respira. ¿Recuerdas ese vestido azul que me dejaste una vez? Ponte ese y le enamorarás más de lo que está.
-Gracias, guapa. ¡Hay cuanto te quiero!
¡Preciosa!
-Si si, ya lo sé pero vete a cambiar ya que
me pones nerviosa.
-Vale, adiós… Guapa.
Colgué y empecé a vestirme y a peinarme. Decido no
maquillarme, no me da tiempo y no tengo muchas ganas de pintar mi cara como un
cuadro de Picasso. Estoy llegando a nuestro banco donde todo empezó y tú ya
estás ahí esperándome, te noto algo raro pero supongo que será por la sorpresa
que me tiene preparada.
-Hola.
-Hola.
Y ya, ni un beso tímido en los
labios como siempre, ni un abrazo, ni me tocas, ni me miras.
-Oye… ¿Esta todo bien?
-Pues no la verdad, hay algo en mi vida que me está molestando.
-¿Sí? ¿Qué?
-Tú.
-Oye… ¿Esta todo bien?
-Pues no la verdad, hay algo en mi vida que me está molestando.
-¿Sí? ¿Qué?
-Tú.
Una palabra, dos letras, miles
de pedacitos de mi corazón por el suelo.
-¿Cómo? ¿Que me estas
diciendo? ¿Qué te pasa?
-Eso,
que no me gustas, que me das asco, que todo esto ha sido una puta mentira, que
todo era para divertirme un poco con mis colegas.-una lágrima- Que me das pena
tia, que desde que te conozco solo pienso en que eres una empollona de mierda
antisocial, que siempre vas con tu amiguita y de ahí no sales.-dos lágrimas-
¿Pero tu te has visto? Ni siquie…
-¡Cállate!-te interrumpo ya no con dos, o con tres, si no con una
cascada de agua salada procedentes de mis ojos. Saltas, no te esperabas que ya
hablara.- ¡Cállate, cállate, cállate! ¡No te quiero escuchar!
Doy media vuelta y me voy,
corriendo. Huyo de la realidad, como hago siempre.
Odio cuando a la realidad le parece que soy demasiado feliz y decide hacer
cosas como estas para decir “Hola. Sigo aquí.” Pero ya ves, no siempre se puede
ser tan fuerte como a uno le gustaría. Por un momento pensé en el suicidio, sí,
es algo que no se puede plantear ni en
broma pero yo lo hice. Lo que pasa es que luego lo pensé y no merecía la pena
hacer sufrir a mi familia y a mi única amiga como decías tu, solo porque un
gilipollas de tu talla ha decidido jugar con una persona. No lo vales, no vales
nada y ya es hora de que lo sepas.
Yo no soy un clínex, yo si que me puedo defender de tu mierda y te puedo
atacar con la mía. Lo más fuerte de todo es que no puedo dejar de amarte así,
de repente. Quiero arreglar las cosas y eso será antes de lo que crees.
No tengas prisa, todo vuelve, Marcos.
Todo vuelve…
Aquí tenéis otro de mis textos, escribir es mi pasión y lo disfruto mucho. Espero que disfrutéis de vuestra pasión y si os ha gustado podéis comentar lo que queráis y si no, también. ¡¡¡Se os quiere!!!
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