Como acabar con las ilusiones...
Mi inútil historia sobre cómo hacer el ridículo si te gusta
un chico. Creo que hacia Abril os conté que me iba a declarar a chico X. Y si
no mira, os enteráis ahora. Me apetece contaros como me rechazaron sin decir ni
mu. El año pasado me fijé en un chico de clase. Bueno, después
de unas semanas de haber empezado el curso, nos cambiaron de sitio y a él le
pusieron detrás de mí. Empezamos a hablar y nos hicimos amigos, o eso creía yo,
tonta de mí. Transcurrió algo de tiempo y me di cuenta que me empezaba a
gustar. Irremediablemente caí prendada de él y a día de hoy no entiendo porque.
Es un chico guapo eso no lo niego pero como persona, lo siento pero no. De ahí
pasamos a Abril, todo mi curso íbamos de excursión a un museo de ciencias en
Barcelona y me pareció la ocasión perfecta para decirle que me gustaba. No
quería pedirle salir ni nada, solo informarle, a ver como reaccionaba. Les
conté el plan a mis amigas más cercanas y estaban muy emocionadas, más que yo
pero ellas sabían que esa valentía era algo muy inusual en mí. Y no se
equivocaron. Cuando lo tuve enfrente me quedé bloqueada, paralizada, el
miedo inundó mi cuerpo y me fui. Mis amigas no tardaron en echarme en cara que
si les había dicho que hicieran lo mismo con los que les gustaban a ellas y
ahora iba yo y salía corriendo. Lo entendí y me quedé callada con las lágrimas
al borde del abismo de mis mejillas hasta que, una de ellas me llamó falsa. No,
no iba a permitir que nadie me llamara así y por eso cometí un error. Presa de
la ira fui directa hacia él y le solté un discurso a la velocidad de la luz que
creo que solo entendió que me gustaba. La cosa es que él había escuchado por la
clase que yo le quería y ni mucho menos, solo me gustaba y eso también quería
dejárselo claro, aunque no sé si funcionó. Su reacción me dejo de piedra, más
que nada porque no reaccionó. Me miro impasible, sin mostrar ningún sentimiento.
Me enseñó su mano hecha un puño y levantó el dedo pulgar, se dio media vuelta y
se fue a buscar a su grupo de amigos. En cuanto lo perdí de vista me derrumbé.
Lloré como una tonta pero mis amigas me calmaron y me ayudaron a recomponerme.
Después de ese día dejó de hablarme y cuando me hablaba o se reía de mi o me
insultaba a la cara. Se creía muy gracioso el chaval. Y me olvidé de él, para
Junio había perdido ese afecto que tenía en él pero no iba a permitir que el
curso acabara así. Ni de coña, quería explicaciones. El día de las notas,
cuando no iba a verlo en todo el verano me decidí a enfrentarme a él. No tuve
la suerte de pillarlo a solas pero el amigo con el que estaba no me importaba
lo más mínimo. Le pregunté que porque me había dejado de hablar, me respondió
que nunca habíamos hablado, que no entendía lo que le preguntaba. Lo dejé pasar
y le pregunté otra cosa de la que no me acuerdo, solo recuerdo su respuesta.
¿Pero qué te crees que soy tu mejor amigo o algo? Flipé, del verbo flipar. ¿Perdona? Pensaba que
era más maduro la verdad, quería hablar con él como dos personas normales pero
ya vi que no. Lo mandé a la mierda, alto y claro. ¡Menudo gilipollas! Decidida
volví con mis amigas y me convencí que no valía la pena buscarle las tres patas
al gallo. Era gilipollas y ya está no hay más.
Y así es como me rechazaron sin decirme nada y como al pedir
explicaciones descubrí la persona que era. Feliz día a todoooos. :)
Mica XX
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