explorando (me)

210316

Hoy he visto a una mujer, ella no me ha visto a mi. Nuestros ojos no se han encontrado en ningún momento pero los míos no han dejado de mirarla durante los 30 minutos que hemos compartido vagón.
Escribo sobre ella porque no quiero olvidarla. Parecía pequeña, diminuta, una mota de polvo entre tanta gente. 
Y yo me he fijado en ella, ¿por qué?
Por sus inquietas manos y la desesperación con la que estas agarraban fuertemente un rosario. Como si su vida la fijara esa cadena con brillantes cuencas, como si ya no tuviera control sobre sus propios pensamientos.
Y, sin más, un par de lágrimas se han escondido bajo mi mascarilla mientras el miedo de no controlar mi vida ha crecido con cada movimiento de la anciana mujer.

Comentarios