Pendientes para una Piscis

 23. Tu protagonista ha leído su horóscopo y está resuelto a encontrar unos pendientes
dorados con forma de pez. Escribe un relato sobre la odisea de encontrarlos.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Jueves, 21 de marzo de 2024

        Piscis
Es normal que hoy sientas que estás un poco de bajón, hemos entrado de lleno en el terreno de los Aries dejando atrás esa zona de confort que envuelve las semanas de Piscis. No te desanimes del todo y planea algo divertido con tus amigos este fin de semana, rodearte de los tuyos es lo que más te hace falta ahora.
Recomendación del día: Honra a tu signo hoy y luce esos pendientes de peces dorados que te iluminarán la cara para afrontar el último empujón de la semana.

---------------------------------------------------------------------------------

Cierra la revista con más energía de la que este gesto requiere, generando miradas indiscretas del resto de pasajeros. Zoe se encuentra en el autobús que toma cada mañana para ir a trabajar y, como cada jueves, la revista de moda que se publica esta semana reposa sobre su falda de tubo sin planchar.

- ¿Qué luzca esos pendientes de peces dorados? ¿Por qué está escrito como si todo el mundo los tuviera? Pues a ver dónde encuentro yo ahora unos pendientes así. – murmura mientras observa la puerta de Alcalá a través del cristal. Zoe piensa en voz alta, siempre lo ha hecho. No sabe lo que es guardarse un pensamiento para sí misma.

El horóscopo es su mantra de los jueves, el resto de la semana está menos pendiente. No sabe por qué los jueves ni cómo empezó. Pero ahí está a Zoe, de camino al trabajo pensando en cómo planear la tarde para encontrar lo que la becaria de la revista Elle le recomienda. Agradece muchísimo que su oficina esté en la Calle de Goya donde ya ha observado un poco de overbooking de joyerías por los alrededores. Todo esto la ayuda a prepararse mentalmente para la mañana que le espera. Ser secretaria no es su pasión en la vida, pero al menos, puede permitirse compartir piso con su mejor amiga y cenar pasta con salsa trufada en La Tagliatella una vez al mes.

- ¿Es que este día nunca va a terminar? Está siendo eterno por Dios... Tengo mucha hambre, quiero una ensaimada de las grandes. - La pierna le tiembla ansiosa mientras mira el reloj del ordenador.
17:57. 17:58. 17:59. 18:00. Libre. Apaga el ordenador y con el bolso bailando en el hombro ficha su salida del infierno. Ya en la calle inspira profundo y revisa la aplicación de notas de su teléfono dónde ha anotado a lo largo de la mañana todas las joyerías que tiene cerca y que son buenas candidatas de encontrar lo que busca. Una sonrisa esperanzada se dibuja en su cara mientras empieza a caminar.

El sol se está escondiendo y Zoe aún tiene las orejas desnudas. La semana pasada ser Piscis le resultó mucho más sencillo, el horóscopo solo le recomendaba comerse un trozo de tarta de queso y verse su película favorita. La última vez que le costó tanto fue cuando le recomendaban hablar con un desconocido y entablar una conversación profunda. En el centro de Madrid y con las pintas de vendedora de seguros que llevaba ese día, nadie se quiso parar a hablar con ella. Al final lo consiguió en el camino de vuelta a casa, el conductor del autobús le acabó confesando que su sueño de la infancia era ser director de orquesta y ella le regaló otra confesión infantil, quería ser dependienta en una tienda de colchones.

Volviendo al presente, parece que no existen peces bañados en oro. ¿Delfines? Todos los que quieras. ¿Ballenas? ¿Tiburones? ¿Caballitos de mar? Sí, sí y sí. Hay de todo, menos peces. Cansada y con los pies ardiendo de ir toda la tarde subida en sus tacones, Zoe se empieza a plantear si el horóscopo permite cumplir las recomendaciones a través de Amazon, por mucho que la magia se pierda completamente, mientras se baja del autobús que la deja en su casa.

Camina pensando que por fin podrá utilizar la tarjeta de regalo de Amazon que le regalaron en Navidades y que está en un cajón acumulando polvo cuando un destello la deslumbra. En la joyería al lado de su portal, iluminados por la farola que está enfrente, ve dos pendientes en forma de pez que la dejan boquiabierta, son preciosos. Dos piezas únicas hechas de cristal con pequeñas manchas naranjas y doradas moldeadas en forma de pez Koi, parece que están vivos. Da la sensación de que flotan de un modo místico y mágico como solo un par de pendientes carísimos puede hacerlo. Es un poco más tarde de lo habitual, pero dentro del pequeño negocio hay luz y Zoe decide empujar la puerta y entrar. Los ha encontrado, los pendientes que todo Piscis debería tener.


Comentarios