explorando (me)

231023: Mi casa no es una casa. Son ellas.

Nunca entenderé cómo hacer que la gente me sienta cerca estando tan lejos, física y emocionalmente. Yo necesito estar con mi gente, abrazarles y mirarles a los ojos para transmitirles que les amo. Y pensar en que están pasando por una mala racha o reciben buenas noticias y yo no puedo estar a su lado me mata y me frustra a partes iguales. No estoy hecha para estar lejos de casa, sobre todo si casa son mis personas, mi familia llena de mujeres increíbles. Mi casa no es Martorell, no es ese piso sin balcón con una puerta verde. Mi casa es esa mesa del bar delante de la Druni con Clara, Mireia y Tania, dos medianas, un Aquarius y un café. Ese banco del skate park con un durum en la mano y Alba a mi lado, hace mil que no me como uno. Hacer unboxing kpoper en el Can Rosell con Nei, ya no sé cómo se sentía eso de sacar el cromo de mi favorito del grupo y chillar de emoción. Andar por Barcelona con Eva cogida del brazo y no saber ni dónde estoy yendo porque solo quiero mirarle esos ojitos tan bonitos que tiene, siento su ausencia en cada calle que piso por primera vez. Comerme un bocadillo de jamón serrano en la cocina de Angelita, ahora me da miedo ir un día y que ya no se acuerde de mi. Es ir con la cámara pegada a la mejilla y ver a Marina a través del visor, llevo meses sin hacerle una foto. Descubrir nuevos restaurantes sin gluten con Sara, sé que si no voy con ella no pisaré ninguno más. Esa pila de mangas que me hacen tener a Clara siempre presente. Llevar siempre un mechero en el bolso para Tania, ya no lo llevo, porque nadie más lo necesita. Cenar con Irma, actualizar nuestras vidas y reírme como siempre, realmente no sé cómo seguimos estando la una para la otra a pesar de lo diferentes que se han tornado nuestras existencias. Mi casa es saber a dónde quiero llevarlas a todas ellas un día que tengamos libre.

Ahora estoy un poco vacía, cada día que pasa me pierdo más a mi misma. Ya no tengo ningún sitio de siempre al que volver. Ahora tengo que estar con el Google Maps abierto para ir a cualquier sitio, para encontrarme quién sea. Toda mi vida he priorizado la amistad al amor, porque he aprendido a vivir lejos de Mario pero nunca voy a aprender a estar lejos de mis amigas. No sé ni si es posible, pero últimamente tengo muy claro que no quiero aprenderlo, me hacen bien y quiero que sigan ahí el resto de mi vida. Quiero morirme antes que todas ellas porque no me imagino mi vida sin ellas, contándome sus mejores anécdotas y acabando en los lugares más aleatorios del mundo. No quiero levantarme un día y ver que me falta alguna. (Estoy con la regla y echo de menos a las personas más importantes de mi vida, permitidme ser dramática).

No sé cómo estarán ellas, no lo sé porque ya he dicho que no sé estar lejos de ellas en todos los sentidos. Se me da fatal la comunicación a través del móvil, se me dan fatal las videollamadas y se me da fatal acordarme de los planes que tienen mis amigas. Desde que pisé Madrid uso el móvil la mitad del tiempo y puedo estar días sin abrir Instagram porque me produce rechazo. No sé cómo solucionar esto y mi única opción me supone 100 euros cada fin de semana. Mi mayor motivo para volver a Barcelona siempre serán ellas. Me parece tan irónico que yo diga esto... Era la primera en llenarme la boca diciendo que me quería ir lejos y que lo llevaría bien. Que yo la familia no la tenia tan presente y que lo tendría fácil, definitivamente estaba hablando de la familia equivocada. Si en Madrid estoy así no sé cómo sería Corea.

Seguramente todo esto es parte de crecer, de que cada una forje su propio camino hacia dónde quiera que vayan. Pero supongo que es demasiado pronto para mí, siempre pensé que nuestros caminos serían paralelos y así podría observar cómo alcanzan su felicidad. No estaba preparada para abandonar mi vida de la noche a la mañana y enfrentarme a todo lo que me está pasando sola. Sola, sola, tampoco. Mario ha estado aquí todo el rato y ha sido el más comprensivo conmigo. Pero a veces necesito la compañía de mis amigas y de mi madre para sentirme arropada. No estaba preparada para nada de esto. Y cada día que pasa lo noto más. Sé que las cosas mejorarán pronto.

Pero hasta entonces, así es como me siento.

   

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